Divina Sabaté
“VIDA Y MUERTE”
LA HISTORIA EN NUESTRA TRAYECTORIA HUMANA
“No esperes nada del siglo XXI.
Es él que debe esperarlo todo de vosotros.
Este siglo no saldrá acabado de fábrica,
al contrario está aquí listo para ser forjado por vosotros,
a vuestra imagen y como os gustaría que fuese.
El futuro sólo será luminoso y nuestro
en la medida en que lo hayamos imaginado”
Gabriel García Márquez.
La obra de Divina Sabaté en esta exposición quiere introducirnos en nuestra historia ancestral, hasta la actualidad con las luchas internas de las sociedades y de los grupos humanos en su intento de supervivencia a lo largo de la historia. Lo que nos lleva a preguntarnos sobre la vida y la muerte.
Desde el concepto del periodo del Neolítico aparece definido por sus formas de vida campesina con una economía de producción de alimentos, y, en consecuencia, por su profunda transformación en la vida del hombre prehistórico, tanto en lo que se refiere a su relación con el medio geográfico como en las propias relaciones internas y organización de la comunidad reagrupada en poblados de carácter estable. Otros aspectos, como los elementos de la cultura material, los cambios tecnológicos, la interrelación entre las distintas comunidades o grupos, están estrechamente ligados al hecho fundamental, el cambio de formas de vida en relación a las propias de los grupos de cazadores y recolectores.
A lo largo de la historia poseemos muchos periodos ya que se dan una serie de transformaciones étnicas, culturales, económicas y sociales que darán lugar a pueblos históricos.
La reflexión relativa a la vida en función de su concepto de vida. Es habitual señalar al menos dos formas de entenderla: en el sentido biológico y en el sentido biográfico e histórico: este concepto subraya el papel del cuerpo, los instintos, lo irracional, la naturaleza, la fuerza y la lucha por la subsistencia. También podemos referirnos a la vida como conjunto de experiencias humanas dadas en el tiempo, tanto en su dimensión personal o biográfico como en su dimensión social o histórica.
La temporalidad, historia, vivencia, instintos, irracionalidad, corporeidad, subjetividad, perspectiva, valor de lo individual, cambio, enfermedad, muerte, finitud.
La vida no tiene un fundamento exterior a ella, tiene valor en sí misma. Y la vida entendida fundamentalmente en su dimensión biológica, instintiva, irracional. La vida como creación y destrucción, como ámbito de la alegría y el dolor.
Nuestros antepasados vivían más cerca de los límites de la supervivencia que nosotros. Nunca se ha vivido tanto tiempo ni tan saludablemente. Si se comparan los índices de bienestar de la población en general. Creo que es fundamental aceptar nuestras metas ideales para conducir nuestro trabajo hacia su consecución.
Estamos desconcertados de los cambios que se suscitan a una velocidad vertiginosa y en una dirección que desconocemos. La sociedad postindustrial nos tiene sorprendidos a todos y apenas somos capaces de pronosticar nuestro propio futuro en cortos periodos, igual que no sabemos entender hacia donde se dirige nuestra sociedad y en definitiva el ser humano. Atemorizados e ilusionados delante del cambio radical de la humanidad nos preguntamos con la angustia que proporciona el futuro hacia donde nos dirigimos. Melancólicos de nuestro pasado, nos enfrentamos a un presente sin otras directrices que nuestro deseo de sobrevivir.